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Mensajes recibidos
”En estos días he percibido la sombra que se extiende sobre España y sobre las familias de Ceuta que avanzan entre pruebas y desaliento. Pero incluso en la hora más oscura, la esperanza no se quiebra cuando se sostiene en lo que es verdadero. Cómo la fortaleza renace en los corazones que no ceden al miedo.”
”Hace poco atravesé un momento difícil, de esos en los que uno siente que la vida se vuelve demasiado pesada. Sin saber muy bien por qué, terminé entrando en el santuario de Santa María de África. Me quedé allí, en silencio, mirando. No pedí nada, solo me dejé estar. Y fue entonces cuando sentí algo que no puedo explicar del todo: una paz profunda. Desde ese día, cada vez que paso por una prueba, recuerdo aquella luz suave que me envolvió. La Virgen no me quitó los problemas, pero me dio fuerza para caminar. Y esa fuerza, lo sé, no venía de mí.”
“Los primeros días estaba como Denethor, el senescal de Gondor: quemado, derrotado y viendo sombras por todas partes. Pero me puse a pensar en ofrecer algo cada día… y de lo que decía Ratzinger sobre las ofrendas de los pastorcitos de Fátima. Y ahí entendí que no hay que ir por la vida como Denethor: hay que ser como Gandalf. Darlo todo, confiar, y dejar que Dios haga lo suyo. ¡Envía a tus bestias al abismo!”